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Terra
La Coctelera

Tema 2: Mi unica Esperanza.

Tema 2

Mi única esperanza.

Y ahí me dirigía yo, a casa de tía Esperanza, a casa de una persona que nunca había mirado ni siquiera en una fotografía. Me dirigía a un lugar remoto en el mundo que para mí en ese momento acababa de existir, ya que nunca lo había oído mencionar LAKE ARROWHEAD, mi madre me había dicho que era un lugar muy tranquilo y que seguramente me acostumbraría en un par de semanas, claro como si me pudiera acostumbrar a vivir lejos de mi casa.

Iba en el taxi y el hombre no paraba de repetir “ya casi llegamos jovencita” una y otra vez, como si estuviera muy desesperado por llegar.

Pasaban casas y casa alrededor de mi, todas en el mismo estilo, eran grandes casas, con pasto verde, como no se ve en las ciudades grandes con carros que tiran mucho smog, miraba por la ventana con la cabeza recargada en la ventanilla; tenia mas de mil preguntas en mi cabeza que daba vueltas alrededor de mi cuerpo como si fuera la chica del exorcista, mis preguntas iban de las mas estupidas como: ¿Al menos tendré menos problemas aquí? ¿Cuánto tiempo me quedare? Hasta las que no sabia si alguna vez o en que momento tendría la respuesta como ¿Qué beneficios tendrá mi estancia aquí?, estas eran mis preguntas, ahora a mi me tocaba buscar las respuestas.

Al llegar a casa de tía Esperanza, me pare unos segundos frente a la puerta, como mirando la casa por fuera y a la vez esperando el momento preciso para tocar, observaba que la casa era muy grande, digo grande ya que era una señora de 50 años que vivía solo con tres gatos y era mucho espacio para ella. La cochera tenia dos puertas para los carros, aunque ella solamente tenia uno, la casa estaba pintada de color arena, tenia un mirador en el piso de arriba y aunque era pequeño se miraba muy lindo, ventanas grandes y un tejado color marrón que la hacia ver muy elegante.

-bienvenida a tu nuevo hogar- me dije a mi misma en tono bajo.

Estaba dispuesta a avanzar un poco, con las maletas en las manos, unas muy grandes maletas que pesaban más que yo. Caminé solo un poco mirando al suelo con la intención de tocar la puerta, cuando escuche un chirrido frente a mí y un aire frió que venia de la casa, mire hacia arriba y ahí estaba mi tía Esperanza, una señora de unos cuatro años mas que mi padre, alta, blanca y delgada. Su cabello era de un color entre rojizo o café, ondulado y le caía en los hombros, tenia una boca pequeña y rosada, con una dentadura casi perfecta (lo se por que ella no dejaba de sonreír al verme), su nariz era chica y puntiaguda. Usaba unas gafas cuadradas y pequeñas que solo le alcanzaban a tapar los ojos verdes que daban la impresión se le habían ido hundiendo con el paso del tiempo, Tenía puesto un pans gris y un suéter blanco con las mangas enroscadas. Si la miraras sin conocerla te imaginarias que tiene unos 39 años, bueno unos 45 ya que como mi madre no aparentaba su edad, tenia figura de una jovencita de 20 y no era tan fea como para no haber podido conseguir con quien casarse, era como la versión pirata de Madona.

-Hola Avril- exclamo sonriendo mientras abría la puerta de golpe.

-Hola-respondí un poco asustada, ya que no me esperaba que me estuviera esperando.

-Pasa niña no te quedes ahí sin moverte- dijo como si no hubiera visto que en realidad no me podía ni mover con lo pesadas que estaban las maletas.

Caminé despacio por el peso que llevaba encima, entre en la casa y con los hombros encogidos deje caer una mochila, mire con atención la casa por dentro, tenia estilo de una casa antigua, pero era muy elegante, tenia un piano grande de madera en una rincón junto a un librero lleno de su colección de libros que estaba al lado de las escaleras.

-¿Cómo te fue en el viaje?- me pregunto al mismo tiempo que me ayudaba con el equipaje.

-bien, pero la verdad no me gusta viajar en avión- conteste, y era cierto, ya que cuando tenia 10 años viaje muchísimo con mi madre, y desde ese momento odio subirme a los aparatos voladores.

-Cierto, me lo contó tu papá por teléfono, pero nada de eso importa ya-dijo sacándome de onda- ya que no te subirás a uno en varios meces.

-Gracias por el consuelo, pero solo estaré dos meces- exclame corrigiéndola en según yo su gran error.

-Vaya querida, creo que estas muy mal informada- respondió volteando a mi de golpe- tus padres me dijeron que te quedarías lo que queda del año y si bien se es... cinco o seis meces- exclamo muy sonriente.

Cuando dijo seis meces sentí que mis padres me habían mandado como a un reclusorio o a el lugar mas remoto del universo para deshacerse de mi.

-Veo que la noticia te llego muy fuerte- dijo acercándose a las escaleras.

-A quien no le dolería estar lejos de su hogar medio año-conteste agarrándome de un banco que estaba aun lado de la barra.

-Talvez lo quieras meditar en tu cuarto-dijo subiendo las escaleras- ven por aquí dormirás.

Subimos a la habitación, ella abrió la puerta con ambas manos como si estuviera recargándose para abrir. Entramos en el cuarto que era muy amplio, y tenia estilo de la habitación de mi abuelita, primeramente era verde el color que mas aborrezco, había un armario grande color madera frente a la cama, la cama, bueno no era algo que no tuviera arreglo, pero en ese momento tenia una colcha grande de holanes color morado y flores rosas, tenia cuadros de gatos por todos lados en las paredes, un escritorio vacío y lo peor, algo que en mi estancia aquí no podía falta, mi mejor amiga, la única que me comprendía, en la habitación no había televisión.

Mi tía dejo la valija a un lado de la cama, se voltio ami y me miro fijamente.

-Tenemos que poner las cosas en claro de una vez- dijo en un tono que asustaba-si te vas a quedar en mi casa no quiero ningún tipo de problema.

-Entiendo- conteste sin palabras en la boca.

-Tu promedio deberá ser más de siete, no quiero que tu conducta sea inapropiada en mi casa y en ninguna parte- exclamo de una forma muy estricta.

En ese instante pasaron una y mil cosas que no podría hacer por mi mente como: escuchar música, salirme de la escuela en día de clases... ¡No, no, no y no! La estancia en casa de tía Esperanza seria espantosamente aburrida.

-Me alegro que comprendas cariño- respondió cambiando su cara e un tris de ogro a la abuelita de piolín.

-Esta bien tía, pero estoy muy cansada, me gustaría descansar- dije tratando de ahuyentarla.

-Como quieras niña, si se te ofrece algo estaré en mi habitación- contesto caminando un poco a la puerta.

-Yo la llamo-respondí fingiendo un gran bostezo que en mi lenguaje significaba “Estoy muy cansada ya déjame dormir”-Gracias.

.Bueno si no te hablo para cenar-exclamo saliendo del cuarto y alejándose poco a poco.

Me senté frente a mi cama unos minutos como si estuviera realmente hipnotizada, fuera de este mundo, ida o cualquier cosa que se relacionara con estar sin hacer nada y con la vista perdida. Bueno realmente no estaba con la vista ida, mi mirada se clavo en la pared verde aguacate que estaba frente ami,

No porque estaba muy linda, si no por todo lo contrario, ¿A quien rayos se le ocurre pintar una habitación del color de un vegetal?, bueno eso no era lo que me interesaba saber, la verdad es que me preguntaba ¿Cómo se puede sentir a gusto una persona o divertirse sin una televisión?

También me puse a pensar en la manera que me había imaginado a tía Esperanza, quien pensaría de ella en una cincuentona que aparenta solo 30, con mejor cuerpo que mi profesora de aerobic y con cabello mejor que el de una joven de dieciocho lo único que le faltaba era que no se maquillaba ni un poquito y su vestimenta era muy anticuada como si quisiera dar a conocer la edad que tenia, por dios según yo la tía Esperanza seria una señora gorda y vieja como si fue mi abuelita perdida, seria la dulce ancianita que aguantaría cualquier cosa y complacería mis caprichos, pero ¡No!, a cualquier persona le tocaría ese tipo de suerte menos ami, era como si hubiera roto mil reglas en el pasado y fuera castigada con este presente. ¿Qué fue lo que pude yo haber echo en un pasado? No tengo idea, pero me duele pensar que todo lo que empieza mal, termina peor.

Al día siguiente me desperté un temprano por el alto volumen de la música, bueno si a eso se le puede llamar música, en este momento supe lo que sintieron los pobre de mis vecinos durante cinco largos años, ya que todos los días era lo mismo en mi casa llegar de la escuela y escuchar cualquier CD de música punk o rock en mi habitación a todo lo que daba el volumen, pero no crean que era por gusto, si no para disfrazar las ruidosas discusiones de mis padres. Y aunque dirán vaya escuchar música ¿Qué tiene que ver con los vecinos? Lo malo de aquí era que mi casa estaba rodeada de gente mayor, vecinos exagerados o simplemente los rivales de mis padres; no bastaba más y a la primera canción tenia a la policía en la puerta de mi casa para que apagara la música. Pero volviendo con el tema de mi tía, su ritmo era bastante desagradable para mis oídos, muy pasado de moda y de generación, era algo llamado rock & rol, fue la primera vez que lo oía y no tuve más para odiarlo.

Me levante de mal humor baje por las escaleras aun en pijama y pantuflas, con los ojos hinchados de tanto dormir (bueno no puedo decir tanto dormir ya que de las siete a las siete no se le llama dormir lo suficiente) y el cabello despeinado.

Lo primero que mire al llegar a la sala fue a mi tía bailando con la escoba por aquí y por aya, barría y bailaba-¡Buenos días niña!- me grito desde el otro lado de la sala.

-¡Buenos días!- conteste haciendo cara de argh que horror y fue lo que en mi cabeza estaba en ese momento, ya que no es del todo agradable presenciar el baile prohibido de una persona de casi de la tercera edad.

-¡Ven Avril, baila conmigo!-dijo sin parar de mover el bote como ella decía.

-No gracias- mientras me acerque a la grabadora y le apague la música, camine a un sillón y me deje caer con toda la flojera que traía.

-Vaya, veo que no te gusta mi Rock & Rol- exclamo sentándose a un lado de mi y junto con ella sus tres peludos amigos, ósea sus gatos.

-Mi padre estaba muy equivocado al decir que vivía sola-dije mirando como los gatos jugueteaban encima del sillón.

-Mira ellos son mis gatitos-contesto señalándomelos con el dedo-él es Ángel-dijo mostrándome a un gato café con pequeñas manchas negras con unos ojos enormes color verdes-este se llama Cristóbal y este otro Max-prosiguió mientras acariciaba a los otros dos uno negro completamente y ojos casi de color amarillo y el ultimo era el mas lindo de los tres blanco y muy peludo con ojos azules y pequeñas patitas.

-vaya que si son nombres raros-dije sin quitarles la mirada de encima, pues se me hizo muy extraño que unas cosas peludas llevaran nombres de personas, o los quería como a sus hijos o mi tía estaba loca, aunque podía haber otra razón.

-Yo solo creo que son nombres especiales- contesto con un suspiro entrecortado.

-Mm....... de echo parecen nombres de protagonistas de novelas mexicanas-y era cierto Max: Maximiliano, Ángel: Ángelo y Cristóbal.- ¿Por qué esos nombres?

-Haces muchas preguntas y no obtendrás las respuestas Avril- dijo levantándose a la cocina y ya con eso me dio a entender que había algo raro en eso.

-Tía quiero salir a caminar un rato para irme familiarizando con el lugar-exclame de la misma forma acercándome a la barra de la cocina.

-Esta bien, pero ya que desayunes y te arregle ¿Por qué acaso pensabas salir así?-pregunto riendo y sacando un plato de hot cakes del microondas.

-Claro que no- respondí tomando un plato de la mesa y sentándome a comer.

Al terminar de desayunar y claro después de arreglarme salí a tomar un poco de aire fresco y vaya que era fresco ya que vivía a pocas calles del lago y eso hacia que el aire fuera puro y helado, algo que era muy raro de ver en Arizona;

Caminaba sin rumbo alguno mirando el lindo paisaje de la ciudad y realmente era bello, casas grandes y lindas, árboles por doquier verdes y grandes, había muchos vecinos sentados en la calle con una gran jarra de limonada en la mano como si no tuvieran nada que hacer en ese mismo instante, niños jugando a futbol por un lado, patinando y brincando la cuerda por el otro, eso me transmitía una paz muy grande que había perdido hace muchos años.

Pensaba que talvez el haber venido a qui no era tan malo, quizá eso ayudara a que se arreglaran varias cosas entre mis padres, Primero: mi madre se sintiera sola y quisiera volver con mi padre. Segundo: que a mi padre se le fueran todas las ganas de pelear o de estar en contra de mi mamá todo el tiempo; y por ultimo: talvez como soy una carga eso les ayudara a resolver problemas entre si. Deseaba eso con todas mis fuerzas, ya que pude haber sido yo la que provoco tantos problemas entre mis padres.

Seguía caminado cada vez mas rápido como si alguien me siguiera, era muy extraño pero paresia que empezaba a correr muy lento. Fueron tantas mis ganas de correr o tal vez tanta energía guardada que termine chocando con un chico que caminaba justo frente a mí. Fue como si lo hubieran puesto justo ahí en el momento menos indicado, aunque no era la hora de pensar en eso, pero el muchacho no estaba nada mal, aunque solo lo había mirado en el momento del choque, ya que después solo le mire los pies, pues al momento del impacto termine en el suelo sentada. Voltee hacia arriba muy despacio ya que la pena no me dejaba mover, me sentía tan avergonzada, pues fue mi culpa por ir corriendo como una loca; Alce mi cabeza con mucha delicadeza para ver quien era el joven que se había puesto en mi camino, al alzar mi cabeza mire como el chico tenía su mano estirada asía mi para ayudarme a parar, no lo podía creer fue como muchos dirían un gran golpe de suerte y vaya que fue un golpezote, era un chico realmente lindo como un galán adolescente de Hollywood, blanco, rubio y alto, como el sueño de un príncipe azul en una chica de quince, tenia una gran sonrisa con dientes perfectos, ojos azules muy bellos, nariz perfecta y su cabello como ya lo dije antes rubio era lacio y corto con un peinado de los que andaban a la moda en ese tiempo; tenia cuerpo atlético o de modelo, todo en el era muy, muy o perfecto, quizá era que en el momento del choque mis ojos tuvieron un pequeño desorden, pero era el desorden mas increíble que me pudo haber pasado.

El chico seguía con la mano estiraday con la otra tenia un balon de basquetbol y yo no podía reaccionar, me quede totalmente petrificada y en efecto creo que paresia una boba.

-Hola, ¿te encuentras bien?-me pregunto moviendo su mano de un lado a otro para ver si yo lograba reaccionar.

-Lo siento- respondí fuera de orbita, como si acabara de llegar de un mundo distinto- Creo que el golpe me afecto un poco.

-Si enserio lo veo- exclamo aun sin quitar esa sonrisa de su boca- te ayudo a levantarte- dijo estirando su mano nuevamente.

-Gracias- conteste mientras me paraba apoyándome de su mano y con la otra empujándome del suelo.

-Discúlpame venia un poco distraído y no me di cuenta por donde venia- respondió sonrojado de una forma que ningún chico me había hablado nunca.

-No, de echo creo que la que iba realmente distraída era yo, no se que me paso pero no mire por donde corría-conteste justificándolo.

-Me llamo Jason- contesto de una manera muy educada poniendo su mano para saludar.

-Soy Avril- exclamé saludándolo.

-No te había visto nunca- dijo sentándose en una banca que estaba cerca de nosotros.- y créeme que eso es demasiado extraño.

-¿así? ¿Por qué piensas eso?-pregunte muy curiosa ya que lo dijo con tal seguridad y presunción.

-solo créeme, te diré que soy muy comunicativo, mas no chismoso claro- contesto tocándose la barbilla con el dedo incide y pulgar.

-No me conocías, ya que acabo de llegar de Arizona, apenas ayer- exclame sonriendo a ciertas caras que hacia de una forma muy original por no decir extrañamente graciosa.

-Eso aclara todo- respondió estirando los brazos aun sentado en la banca- lo bueno es que ya tengo el placer de conocerte.

-Si claro igualmente-exclame sonriendo de la misma forma sarcástica en que hablaba.

-¿y que estudias?- me pregunto cambiando completamente el tono de voz yo diría que hablaba mas enserio.

-voy en el ultimo año de preparatoria- conteste también haciéndole compañía sentándome e la banca.

-Vaya yo también voy en el último de prep., ahora seria mucho mas raro que fuéramos a la misma-dijo sonriendo de una forma tan linda que nunca había pronunciado la palabra de esta manera.

-Eso seria mucha coincidencia- respondí devolviendo la sonrisa.

-¿y con quien te estas quedando? ¿Se mudo toda tu familia a California?-pregunto como si se le vinieran mas de esas preguntas a la mente.

-Me estoy quedando con mi tía, no se si la conozcas se llama Esperanza Dutson- conteste

Aunque yo sabia que era muy difícil que el la conociera, ya que según yo mi tía no salía mas que a jugar canasta con sus amigas.

El se quedo con cara tal cara como si le sorprendiera, se toco la frete como si tratara de decir algo pero no se atreviera a decirlo.-Mm..... ¿en serio tu tía es la señora Dutson?-pregunto de una manera muy extraña, tan sorprendido que pareciera que la conocía desde hace mucho tiempo.

-Vaya ¿la conoces?- pregunte sorprendida pero no con la misma cara de tonta que hizo el.

-Si, si la conozco es mi vecina, bueno no mi vecina que digamos, pero vive detrás de mi casa- indicó Jason.-quien diría que en este día conocería a mi vecina nueva.

-Wauh, eso si es mucha coincidencia- exclame riendo, pero no mucho no quería que el creyera que era una tonta.

-Bien ¿y a donde ibas?-pregunto cambiando nuevamente el tema.

-A ninguna parte, solo daba una vuelta para conocer el lugar- respondí rápidamente, sin pena, y esta vez no sonaba tan ruda como todos me decían que actuaba frente a un chico.

-¿quieres que te acompañe?, pero a decir verdad aquí no hay mucho que ver-contesto dando a mi odio a este lugar una razón mas para no querer estar aquí.

-Me agradaría un poco de compañía, de hecho eres la primera conversación normal que tengo desde que llegue.-respondí, ya que era cierto pues hablar con mi tía no era lo que se le puede llamar normal.

-Eso me agrada- contesto después de un pequeño tiempo de quedarse cayado.

El sonrío y pude darme cuenta que el tenía un poco de nervios estando conmigo, eso era sumamente extraño, por que nunca había estado en una situación se este estilo. Mas bien para mi era yo la que tenia un poco de pena estando hablando con el, él era lindo y se miraba con mucha confianza en si mismo, en cambio yo, bueno no diré que era fea porque había heredado algo de mi madre y muchas personas decían que me paresia mucho a ella, y siendo ella tan bella no puedo decir que yo era del todo una cosa horrible. Por otra parte mis manos temblaban y sudaban frío, no podía creer que mi voz no vibrara al hablar y que no hubiera golpeado a Jason en el primer momento que dijo una estupidez como “y créeme que es extraño que no te conozca” por dios es algo tan tonteo que solo por el echo de ser lindo se lo pasaba, siguiendo con ello, mis pies se movían como gelatina y por mi cabeza se entre cruzaban las palabras que el decía para poderlas entender. Era la primera vez que me sentía de esta manera, en mi vida no había pasado un momento tan agradable como este, no podía entender como de un golpe se podía conocer a un chico tan lindo como Jason. En un momento como este en Arizona lo primero que haría el chico que me topara seria salir corriendo, ya que temería que lo golpeara y vaya si la gente no ha corrido de mí. Una de las reglas que me había enseñado mi madre para caerle bien a un chico es escuchar cualquier estupidez que diga y no decir nada ni contradecirlo, ya que a los chicos no les gusta que los corrijan, me dijo también que una de las normas en una relación es llevarla por la paz y dejar que el sea el que tome las decisiones, lo cual era bastante raro viniendo de ella, pues en mi casa la que mandaba era ella y vivía pendiente de lo que decía mi padre por si se equivocaba en algo rápidamente le decía que sus palabras estaban muy equivocadas bueno ella decía algo mas o menos así: “No James, según yo estas muy equivocado, por que nunca puedes hacer algo bien, créeme que me canso de ser yo la que tiene la razón siempre”. Pero bien volviendo con Jason y lo demás era algo muy extraño que mi comportamiento cerca de el fuera muy tranquilo, como si algo en el hiciera que mi yo interior se tranquilizara.

Estuvimos caminando un largo tiempo mientras conversábamos sobre algunas cosas de la escuela, sus amigos y lo cosas que hablan los chicos de este tiempo: música, deportes, fiestas, fiestas y fiestas. El me contó que era muy popular porque tenia fama de fiestero y que cada mes o cada varias semanas hacia una fiesta en su casa. Yo al contrario no era de las personas que se la llevaban de fiesta en fiesta, era más bien la que iba a los conciertos de rock y punk. Ya que a las fiestas no me invitaban, pero eso si que no se lo dije no quería quedar frente a el como la chica antisocial a la que todos le temen.

Después de un rato de caminar Jason me acompaño a casa de tía Esperanza. Frente a la puerta seguíamos platicando.

-Tienes que conocer a mis amigos-me decía una y otra vez, bien se veía que quería mucho a sus amigos-son la onda y te van a caer muy bien.

-Quizá después ya se hizo un poco tarde y no le quiero causar problemas a mi tía- conteste mirando el reloj de mi mano eran las cinco y no lo podía creer como el estar hablando como Jason me había quitado tanto tiempo.

-Bueno me tengo que ir creo que ya se me hizo tarde para llevar a mi hermana al gimnasio y no tiene un carácter que muchos soporten- exclamo sonriendo.

-Bien entonces te veo luego- respondí dando unos pasos asía la puerta.

-Eso espero- dijo de una manera muy agradable-gusto en conocerte Avril.

-Lo mismo digo Jason-exclame mirando como se marchaba.

Entre a la casa y mi tía me esperaba frente a la venta, se miraba que me había estado mirando con Jason, pero disimulaba muy bien.

-Vaya cariño veo que has echo un amigo- dijo de una manera como si le hablara a uno de sus gatos.

.Si eso creo-respondí sentándome en uno de los bancos que estaban cerca de la puerta junto a la barra.

-Lo malo es que es el joven Rosen- exclamo moviendo su cabeza de un lado a otro.

-¿Qué tiene de malo Jason?-pregunte curiosamente.

-es que Jason Rosen tiene fama de ser mujeriego y un chico muy desordenada a parte de ser mala influencia en la escuela-contesto y se veía que ni mi tía ni Jason se caían bien.

Ese día me pude dar cuenta que mi madre se había equivocado, en que la gente de LAKE ARROWHEAD no se quería tanto como dijo ella.

Ese día en la noche pude escuchar como mi tía lloraba en su cuarto, sollozaba y repetía una y otra vez lo mismo, me acerque a la puerta de su cuarto que estaba frente a el mío muy lentamente y recargue mi cabeza en la pared para poder mirar hacia dentro, lo que pude ver no era mucho solo a mi tía sentada en su cama con una fotografía en la mano, a la que abrazaba mientras lloraba.

-¿Por qué Max?- preguntaba mi tía a la fotografía una y otra vez, como si quisiera que la foto le respondiera, lo decía de una manera muy triste, como si su gato le hubiera echo algo-¿Por qué me dejaste Max? ¿Por qué?-seguía diciendo, lo que llenaba de dudas a mi cabeza.

No quise seguir espiando a mi tía, así que me fui a mi habitación, preguntándome el porque mi tía lloraba, no lo sabía, pero para que una mujer lloré de es manera le debieron hacer algo muy, muy malo.

Mi cabeza era un mar de preguntas que no tenian repuestas, no sabia si me encontraba triste, feliz, enojada, en ese momento queria no ser nuevamente yo, aquella chica solitaria y sin amigos a la que sus padres no la tomaban en cuenta. Queria cambiar, queria ser distinta, una chica nueva.

Tema 1: La expulsión.

TEMA 1

LA EXPULSIÓN

Esa mañana me levante un poco tarde, bien lo recuerdo aun ya que mama y papa no me levantaron con sus discusiones como era costumbre. Era 26 de enero de 2002 la casa estaba tan silenciosa que paresia que me encontraba sola y asustaba, la casa estaba muy fría como era costumbre en invierno, los vidrios de mi cuarto estaban empañados, tanto que no se podía mirar hacía afuera, mi habitación era grande y eso hacia que estuviera mas frío, las paredes rosas con toques blancos, aun lado de la puerta un escritorio donde tenia mi computadora y mas la fondo mi armario grande de color blanco, bajo mi cama mis converse negros y aun lado de ellos un libro de matemáticas que tenia ahí mas de dos meses, frente a la cama estaba la televisión que era mi mejor amiga, a la derecha aun lado de la ventana una grabadora y una pila de cd´s de música punk de distintos artistas y en una esquina que casi no se miraba un viejo baúl con cosas de mi niñez.

Como me pareció extraño el silencio me apure a bajar y mire a mi madre, sentada en una silla encorvada y con las manos se cubría la cara, ella lloraba por razón que yo no conocía. Me acerque muy curiosa al mirarla que lucia muy desarreglada y tenía los ojos rojos, lo que me dio una extraña sensación de que algo estaba mal, ya que mi madre trata de lucir siempre perfecta aunque solo este limpiando la casa, como aquella vez que fue a la tienda y compro mas de 5 pares de zapatos, un par para salir, dos mas para el trabajo y los últimos dos para estar en casa descansando. Me acerque a ella muy lento ya que en esa ocasiona no se paresia nadita, ojos rojos como ya lo dije antes, su cabello totalmente despeinado, solo una pinza de cabello, pero esta solo tomaba una cuarta parte de sus cabellos rojos, tenia la boca medio pintar fuera del labio, traía un pañuelo en la mano con el que se estuvo limpiando la nariz toda la noche; Camine mas rápido y me pare frente a ella, tratando de decir algo, pero nada salía de mi boca en esa ocasión y eso era muy raro ya que en a veces se podría decir que hablo de mas.

.- ¿que te pasa?- pregunte mientras agarraba una manzana de la mesa disimulando que la había estado observando desde las escaleras

-Tenemos que hablar Avril-dijo mama con su tono de voz fuerte de siempre.

-¿de que o que?- respondí sin algún interés por la forma enojada que me hablo creyendo que tal vez me regañaría por algo que no hice.

-Tu papa y yo no hemos estado bien las ultimas semanas- dijo mi madre y no basto mas para saber a donde iba. -Bueno no solo las ultimas semanas-conteste sin pensar lo que decía- también los últimos meces, año... -Nos vamos a divorciar- interrumpió exaltada. -Vaya veo que ahora si va enserio- conteste enojada ya que siempre miraban por ellos y nunca pensaban en mi.

-No te enojes niña, se que no te preocupa- exclamo en un tono desagradable, en ese tono de que siempre cree saber todo, que es una persona que en nada se equivoca.

-¿como puedes saber lo que siento si ni siquiera me conoces mama?-conteste casi gritando y queriendo salir a la escuela

-pero como creas.-Avril...- dijo deteniéndome con una palabra- me voy a ir y tienes que decidir con quien te quieres quedar. -Y que ¿quieres que te diga ya?- pregunte aproximándome a la puerta. -No, lo discutiremos en la cena- respondió limpiándose los ojos. -Siendo así, tengo clase y ya voy atrasada- conteste tomando la mochila que estaba tirada a un lado e la puerta. Salí de la casa un poco triste y enojada al mismo tiempo, no se por que se empeña en estar siempre en mi contra, en que ami no me importa nada y solo me gusta causar problemas. Quizá si mama fuera menos controladora y repulsiva me llevaría mejor con ella, ya que creo que me odia por que no soy lo que ella quiere que sea... su copia perfecta

Al llegar a la escuela lo primero que vi fue a mi amigo jake; haciendo lo mismo de siempre: sentado en una banca con una hoja de papel en la mano, si no lo conociera no hubiera adivinado lo que hacia. El escribia sin quitar los ojos negros y grandes de el papel, sacudiendose el cabello lasio y cafe oscuro de una manera como si quisiera que de entre el cayera una idea, el era tan blanco que su mano se pudiera confundir con la hoja, alto y delgado, no era muy lindo, pero tampoco era tan horrible, casi no lo conocia muy bien, ya que solo entraba de tres a cinco clases en el dia y solo iba a la escuela tres veces a la semana. No era un chico muy tonto como parese, a veces era mas inteligente que varios de los profesores, sabia como pasar desapersivido en clase y como convenser a los maestros que tubo que salier de emergencia a alguna parte, solo para perder clases, como dije antes no era un tonto de los que reprueban las clases, pero tampoco era un ñoño que solo se la lleba leyendo libros en la biblioteca, mas bien era distinto, era el chico que le gustan las fiestas, irse de pinta y sacar de quisio a los maestros; creo que tenia mas problemas yo que el sin hacer nada, el me daba las malas vibras que nunca le haciasn efecto.

Me acerque a el y como no sabiendo lo que hacia pregunte-¿que haces? -una cupón directo a mi casa- respondio (quizo decir un justificante)-mi mamá tubo que salir de emergencia a casa de mi abuela, tengo la casa para mi solo y quiero ir a dormir-siguio diciendo.

-¿y que toca ahora, paralisis o cita medica?- respondi riendo mientras él hechaba la pluma a la mochila y se levantaba de la banca.

-dire la verdad- dijo muy seguro de la que decia- que mi abuelita esta muy enferma y la estoy cuidando. No pude evitar escuchar esto y me solte riendo, era ovio que sonó tonto el mentiroso, en toda su vida nunca habia querido paras un día con su abuela decia que era como estar un dia completo con un bebe, tenia que darle de comer, a tender cuando ella lo pedia y lo peor era que no podia ir sola al baño. -Que te vaya bien cuidando a la ansianita- respondi acomodandome la mochila un poco en el hombro - yo si voy a estrar a clase.

-ok, diviertete, pero no tanto como yo- exclamo marchandose poco a poco.

Al girarme a la puerta de la escuela mire el reloj de la entrada y me di cuenta de que la clase habia empezado hace 5 minutos y la pofesora minerva tenia la costumbre de cerrar la puerta a esa hora. Empese a correr por el pasillo ya que iba un poco atrasada, solo escuchaba el tic tac en mi cabeza y me ponia muy nerviosa. El salon me quedaba un poco lejos y solo se miraban los casilleros verdes que estaban a los lados del pasillo, el piso era del color del cemento, solo que era muy resbaloso y mas cuando lo acababa de trapiar el conserje de la escuela, ya que como estaba casi ciego lo lllenaba de agua y olvidaba poner el letrero “Cuidado, Piso mojado” se creia que habian habido mas del 100 accidentes el año pasado, aunque solo eran rumores. Mi escual era muy grande, solo que estaba pintada de un color muy feo, los salones eran viejos, los patios no eran la gran cosa, el suelo era la mayor parte de tierra.

Al llegar al salon casi entrando la profe me cerro la puerta en la nariz, senti como si hubiera estado esperandome para cerrarme la puerta, me enoje un poco, pero no me iba a quedar con las manos cruzadas despues de eso.

-Disculpe profesora, me permite pasar- gritaba yo del otro lado de la puerta, esperando que se conpadesiera de mi.

-¿otra vez tarde señorita dutson?-pregunto abriendo la puerta de par en par, sol asomasndo la punta de la nariz y viendome firmemente con los dos ojos. -Lo siento tube problema para llegar-conteste inventando una excusa- usted sabe el trafico estaba a todo lo que da.

-Vaya ¿cree que soy una tonta?-pregunto subiendo la voz un poco.

-¿le tengo que responder?-dije burlandome de ella, mientras toda la clse se reia sin parar.

-Tenga un poco de respeto- exclamo saliendo del salón muy furiosa, estaba tan roja como si le faltara aire en un dia muy coluroso- ademas la mire platicando con el joven Jake en la entrada principal. -Bueno si le decia eso menos me ibaa dejar pasar ¿verdad?

-Usted sabe las reglas Avril, la puerta se cierra a las 7:35-contesto un poco alegre de salirse con la suya y dandose la vuelta de nuevo al salón.- Tenga mejor suerte el da de mañana- dijo entrando al salón, pero sin cerrar la puerta del salón. -¿me va a dejar si o no?-pregunte un poco fuerte ya arta de los sermones. -¡no!-respondio y cerro la puerta. -Espere- dije empujando la puerta para que no la cerrara-deme solo una oportunidad; no es tan tarde, ademas he visto que deja pasar a varios alumnos despues del timbre- respondi queriendo hacer un trato con ella. -No- contesto sonriendo- Huebiera pensado en que iba a llegar tarde antes de quedarse platicando con su novio. -Vieja amargada- exclame muy enojada.

-¿qué fué lo que dijiste escuincla insolente?- pregunto abriendo la puerta de golpe, despues de todo no esta tan sorda como creia.

-¿que no escucho vieja tonta?-respondi en tono fuerte, sabia que lo que hacia no era por que llegue dos minutos despues de la hore de entrada, si no por que uno de los primeros dias de clases un grupo de alumnos (incluida yo) le habian jugado una broma.

-!No me grites Avril!- grito muy fuerte-!No sabes con quien te metes!

-¿Asi y con quien?-dije en tono sarcastico y sin miedo.

-Ya aprenderas a respetar a tus mayores- contesto dando media vuelta. -mmm... bueno si con mayores se refiere a ansianos – dije riendo dando la partida como un empate

La profesora se dio vuelta muy enojada y con el seño frunsido camino a mi y me tomo del brazo con fuerza –Esto no se va a quedar asi señorita Dutson-dijo muy enojada jaloneandome a la dirección. Yo no hice ningun intento por soltarme porque sabia que si lo hacia me iria mucho peor.

Al llegar a la direccion ella balbuseaba mil y una cosa, digo balbuseaba porque no comprendia nada de lo que decia, se escuchaban los balbuseos de mi maestra, los teclados de las computadoras de las secretarias por todos lados, los telefonos sonando y la tipica respuesta al contestar “Preparatoria Lincoln del estado, ¿en que puedo ayudarle?”, ya que las placas se le desacomodaban de la boca, era como si rezara muy enojada, se paresia a mi abuela cuando le destrose su bajilla de colección, solo que en una version mas antigua, ya que la pobre profesora minerva paresia sacada de una pelicula de magia en la que ella era la bruja, con sus lentes enormes ensima de esa rariz puntiaguda de la que tienes que tener cuidado con un ojo, blanca o mas bien palida, con los ojos negros muy negros que parese que si te miran muy feo te desintegraran el cerebreo, el cabello totalmente lleno de canas siempre recogido como si fuera una bola de extambre, usaba una ropa que paresia una bata de dormir, pero era algo que en los ansianos andaba muycho de moda, lo digo por que era lo unico que queda para ellos, entienden ¿no? Era del tipo de ansianas que te dicen “Por las buenas puedo ser muy amable, peo por las malas tu peor enemiga” y vaya que cumplia, era la maestra que se mira como tu abuela, a veces es tierna con todo el mundo, pero otras veces ya quieres salir corriendo de la clase.

Cuando el director por fin nos pudo atender, ella se levanto de la silla donde estaba sentada, aun me tenia agarrada del brazo muy fuerte. Entramos a la oficina donde el estaba aun lado de la silla . -¿que paso ahora prefesora?-pregunto como si no supiera, aunque era la tercera vez en el mes que iba a vicitar a el director con la profe minerva.-¿otra vez tu Avril?-dijo muy sorprendido.

-Esta insolente me insulto, me grito, pero a usted ya no le es raro que le diga esto- contesto la prefesora como si estubiera muy ofendida, pero solo lo que tenia era rabia -¿es cierto eso señorita Dutson?-pregunto el director mirandome como si me diera una oportunidad para defenderme.

-Si, pero...- alcance a decir cuando la profesora me interrumpio. -Ve profesor esta alumna tiene algo contra mi- dijo casi llorando- No se porque si yo trato de ser muy amable con todos mis queridos alumnos por igual.

-No invente- conteste sacandola de su actuacion.- solo le pedi a la profesora que me dejara pasar ya que llegue unos minutitos tarde y he mirado como a otros alumnos ha dejado pasar despues de la hora exacta, pero se enfurecio por nada-dije justificando mi conducta.

-Lo siento Avril, pero ya conoces las reglas- dijo la profesora muy alegre por fin habia consedido lo que se habia propuesto desde el primer dia de clases “ se habia deshecho de mi”.

-Eso es cierto Avril esta es la tercera vez que se te trae a la direccion en el mes y tu sabes que esta conducta no es permitida en esta escuela- me explico el director muy desepcionado- recoge tus cosas y ve a casa, no se te permitira que venga en dos meses.

-Esto es injusto-conteste enojada, ya que era innecesario porque no era tan mala alumna como ellos creian.

-Anda niña que nosotros si tenemos que trabajar entre mas rapido te vayas mejor –dijo la profesora casi riendo de la emocion, pero lo disimulaba ya quetrataba de ser la mejor profesora frente al director.

Sali de la oficina y tire la silla que estaba mas cerca de mi. fui a mi casillero y lo vacie echando todo a la mochila, lo hice de tal manera que pude haber jurado que todo se quebro, en ese momento no podia pensar en nada, mi mente estaba bloqueada por la furia, sinceramente este no habia sido mi dia, y sabia lo que diria mi padre, ya que me suspendieron de esta escuela me mandaria con mi madre a la costa de méxico, a ver a tantos animalitos marinos, ya que la profesion de mi madre era biologa marina, que por sierto era de lo mas aburrida.

Al llegar a casa entre con mucha precaucion lo hice por que mi madre siempre asechaba en la cocina, no por que estubiera comiendo,si no porque tenia una vista perfecta a la casa de los vecinos de frente y a mi madre le gustaba espiar, ya que tenia una gran rivalidad con la señora Jonson, que cada que siempre trataban de lucir una mas que la otra; pero aunque mi estuviera clavada mirando por la ventana asi me fue imposible pasar desapersivida, ya que me miro con tal cara que asustaba; se dirijio a mi muy enojada y apuntandome con un dedo trataba de decir algo

.-¿Qué fue lo que hiciste ahora Avril?-me pregunto furiosa aun apuntándome con el dedo.

-¿Qué, a caso te interesa?- respondí tratando de subir a mi habitación.

-Ven acá jovencita ese no es el modo de responderle a tu madre- exclamo gritando mi mamá – dime que es lo que hiciste Avril.

-porque habría de decirte mamá si lo único que vas a hacer es criticarme- conteste harta de las mismas charlas que da.

-claro, y como no quieres que te critique si lo único que haces es meterte en problemas y mira nada mas como te vistes- dijo siguiéndome.

-¿quieres saber que hice?-pregunte para que se callara- fue algo sin importancia, le grite a la profesora minerva, ya estas en paz- exclame.

Ella se quedo en silencio un minuto como si contara hasta 100- ¿Por qué nunca puedes mantener la boca cerrada?- explotó como si hubiera matado a la Profa.

-ya basta mamá, no se te hace que es mucho con la escuela para que venga a casa y sea lo mismo contigo- conteste aventando la mochila a un lado con todas las fuerzas.

-Espera que lo sepa tu padre, se le caerá el poco cabello que tiene- dijo mi mamá mientras yo subía a mi cuarto sin hacerle caso.

-¿y cuanto tiempo te corrieron?-pregunto un poco menos alterada-al menos me puedes decir eso.

-Dos meses- respondí muy quitada de la pena y sin voltear atrás.

-Vaya vas a perder el año solo por tu mala conducta- escuche que decía mi madre al entrar a mi cuarto.

Estuve en mi cuarto como dos horas, esperaba que el ogro se fuera de mí, como también el de mi madre. Miraba la tele y la apagaba ya que no sabia que hacer y estaba muy nerviosa, me asomaba por la ventana y veía como otros jóvenes salían a caminar llevando a pasear a sus mascotas, me daba cuenta que era muy distinta a ellos, y aunque me encantaría ser y hacer lo que ellos hacían me daba miedo que me rechazaran. Siendo como soy asustaría a quien me le acercara, quien querría ser amigo de la chica que se viste de negro, se tiñe las puntas del cabello color de rosa. Soy blanca, de estatura media y delgada, bueno, no soy gorda ni flaca, tengo ojos color café oscuro, muchas personan me dicen que son del color de mi padre, pero se parecen a los de mi madre, por otra parte ya no me acuerdo cual es el color de mi cabello solo se que hoy lo llevo color negro con las puntas rosas, uso ropa en color negro y a veces la convino con rosa, verde, amarillo... en fin la convino con colores. Y aunque soy como todos ellos la gente me mira de una forma distinta, creen que soy la chica ruda que solo busca problemas o que tengo pacto con el diablo solo por vestirme diferente, pero no, soy igual que las demás chicas de mi edad, soy distinta pero no en todo, no soy del todo horrorosa, ya que muchos chicos se acercan de vez en cuando ami a pedirme mi MSN o numero de celular, pero nunca llaman, es como si alguna persona se encargara de decirles “no niño esa chica no te conviene” , así que no soy popular, no soy inteligente, así que no soy nerd, tampoco soy una gimnasta muy buena que me ayudaría a ser una porrista. Solo soy como todas las chicas, me gusta ir de compras, ir a fiestas y claro como todas ellas me encantaría ser la reina del baile de primavera; pero lo único malo es que ni me invitan a las fiestas y nadie votaría por mí para ser la reina.

Paso un rato y mi mamá me llamo a cenar. Baje muy seria y mire como mi padre esperaba ya en el comedor, sentado en una esquina de la mesa si hacer ningún ruido.

-Hola papá- dije sentándome frente ael. -Hola Avril- contesto con la misma sonrisa que el da siempre-¿Cómo te fue hoy en la escuela?- pregunto mientras mi madre y yo nos miramos la una a la otra.

Nos quedamos un momento en silencio pero luego mi madre abrió la boca- James... hoy a tu hija la volvieron a correr de la escuela-dijo ella poniéndose en su papel de la mala de la historia.

-¿Esta es la tercera o la cuarta vez?-pregunto papá, paresia no haberle importado, aunque siempre me defendía y se ponía de mi lado no me gustaba que hiciera como si no le importara lo que hiciera. --¿Qué a caso no te importa saber que es lo que tu hija hizo ahora?-grito mamá enojada.- ¿No te interesa saber porque la corrieron?- exclamo de la misma manera levantándose de la silla.

-Si, cuéntame ¿Por qué te corrieron?-pregunto mi padre burlándose de mamá.

-Anda, dile que fue lo que hiciste ¡cuéntale!- Gritaba mamá alterada.

-Me corrieron por una tontería- respondí para calmar a mi madre- me corrieron solo por tratar de entrar a la clase, pero la profesora Minerva se disgusto y terminamos en pleito- dije mirando como mis padres se declaraban la guerra.

-Esa profesora siempre e pareció muy mala persona- contesto mi padre poniendo su mano sobre la mía, y aunque paresia que lo hacia por estar de mi lado, lo hacia por darle la contraria a mi madre-¿Y por cuanto tiempo será esta vez?- pregunto en esta ocasión serio.

-Dos meses- respondí en voz baja.

-Entonces ya no te podrás quedar con tu padre porque tienes que estudiar y si te quedas perderás el año-dijo mi madre mirándome fijamente.

-Si Carolain, pero contigo estaría de escuela en escuela y perdería mas clases de las que tendría- contesto mi padre mirando ahora a mi madre. -Tendremos que... Mm... Lo siento, pero no se me ocurre nada-dijo mama amarrándose la cabeza como si eso le fuera a prender el cerebro.

-Si quieren que quede en águila o sol, así el que pierda se queda con el castigo- exclame dándoles a conocer que lo que hablaban era como si ninguno de los dos quisiera que me quedara con ellos.

-Se me acaba de ocurrir algo- contesto mi papá de la nada e hizo tal cara como si fuera una de esas ideas locas que le vienen cada un año.

-¿Qué me mandaran a un convento de monjas?- dije para descartar la opción.

-No- respondió papá abriendo los ojos- te iras a vivir con tu tía Esperanza.

-Gran idea- respondió mamá lo dijo en la forma que hablaba con papá como cuando no se peleaban a diario- hasta que tu calva cabeza deja entrar una idea.

-Vaya, primero preséntenmela y luego me llevan a vivir con ella- conteste dando señal de vida en la cocina.

-Es la hermana mayor de tu papá, vive en California, es solterona con tres

Gatos, pero es muy buena gente- dijo mi madre creyendo que con eso me había convencido.

-Mejor mándame a el convento mamá- exclame dándoles a conocer qué vivir con una persona que se quedo a vestir santos no era lo mejor que me podía pasar.

Por siempre a tu lado.



PROLOGO:

No se como contar esto, todos podrían decir que es el guión de una de esas novelas de televisión que siempre terminan en un final feliz, donde la chica es la popular, bonita e inteligente, pero no lo es así, esta es la historia de una vida que solo me trajo problemas, bueno solo al principio, pero de los cuales no me arrepiento, ya que muchos me hicieron crecer y aunque son lecciones que no a todos nos gustaría tener, duras y muy dolorosas, pero si no las hubiera vivido mi presente no seria el que hoy es.

Mi vida no era la que cualquier chica de 18 quisiera tener. Vivo con mis padre James y mi mama Carolain, no son los padres perfectos ya que su pasatiempo favorito era discutir por cualquier cosa que no les gustara del otro, Ellos discutían tanto que mi refugio era mi habitación y mi música, aunque esto me traía problemas con los vecinos que mandaban a la policía a que le bajara el volumen. Mi madre era la típica señora que párese estar mas joven de lo que esta, con su cabello casi pelirrojo ondulado, sus ojos verdes, pequeños y párese tener siempre esa mirada de “¿a caso no tengo la razón?” Ó “Siempre me saldré con la mía”; es alta y delgada, blanca claro, ya que ¿como se mirara una pelirroja de piel oscura? Supongo que rara ¿no?, es de esas mujeres que se puede decir que viven en el gimnasio, muchas veces me he preguntado “¿Cómo pudo ser que mi madre no me haya dado a luz en ese lugar?” ya que casi no la miro en todo el día; También es muy controladora, tanto que en mi casa las cosas corren como ella lo dice. Por otra parte mi padre, bueno es blanco, alto y lo que le queda de cabello es color negro oscuro, párese siempre estar cansado o mas bien eso es lo que sus ojos cafés hacen que se vea de esa manera, es de carácter muy comprensible, bueno aunque esta en su trabajo la mayor parte del día es mejor que estar con mi madre. Es del tipo de señores que te escucha y cree que todo lo que haces es perfecto aun si reprobara una materia en la escuela el diría “Al menos fue solo una”, pero eso si cuándo mi madre hace algo mal empieza una de esas discusiones que parecen de telenovela.

Cambiando de tema lo que menos me gusta hacer es ir ala escuela (que es algo que todo mundo hace), no tengo muchos amigos ya que mi apariencia párese darles un poco de miedo, mas bien solo he tenido uno que lo veo solo cuando es día de pinta, también mi relación con los maestros no es muy buena, siempre buscan una excusa para echarme de la clase o para ponerme un reporte. Siempre he sido la chica mala, la que se mete en problemas y la chica rebelde, o más bien eso es lo que la mayoría dice, aunque yo no lo considero de esa manera. Como por ejemplo en la clase de química la vez que tocaba disecar ranas la institutora hizo un escándalo por que supuestamente iba a asesinar a el pobre animal verde, lo que hizo que me llevaran a la dirección, pero lo bueno es que el director dijo “por favor profesora Minerva si no la mata ¿de que manera hará la disección? En fin todo el mundo en contra mía, talvez yo lo provocaba, pero por favor lo único que quería era que me dejaran vivir mi propia vida, nada salia bien en lo que hacia, nadie me comprendía, simplemente era la rara o diferente; Asi era yo y esta era mi vida: