Tema 2
Mi única esperanza.
Y ahí me dirigía yo, a casa de tía Esperanza, a casa de una persona que nunca había mirado ni siquiera en una fotografía. Me dirigía a un lugar remoto en el mundo que para mí en ese momento acababa de existir, ya que nunca lo había oído mencionar LAKE ARROWHEAD, mi madre me había dicho que era un lugar muy tranquilo y que seguramente me acostumbraría en un par de semanas, claro como si me pudiera acostumbrar a vivir lejos de mi casa.
Iba en el taxi y el hombre no paraba de repetir “ya casi llegamos jovencita” una y otra vez, como si estuviera muy desesperado por llegar.
Pasaban casas y casa alrededor de mi, todas en el mismo estilo, eran grandes casas, con pasto verde, como no se ve en las ciudades grandes con carros que tiran mucho smog, miraba por la ventana con la cabeza recargada en la ventanilla; tenia mas de mil preguntas en mi cabeza que daba vueltas alrededor de mi cuerpo como si fuera la chica del exorcista, mis preguntas iban de las mas estupidas como: ¿Al menos tendré menos problemas aquí? ¿Cuánto tiempo me quedare? Hasta las que no sabia si alguna vez o en que momento tendría la respuesta como ¿Qué beneficios tendrá mi estancia aquí?, estas eran mis preguntas, ahora a mi me tocaba buscar las respuestas.
Al llegar a casa de tía Esperanza, me pare unos segundos frente a la puerta, como mirando la casa por fuera y a la vez esperando el momento preciso para tocar, observaba que la casa era muy grande, digo grande ya que era una señora de 50 años que vivía solo con tres gatos y era mucho espacio para ella. La cochera tenia dos puertas para los carros, aunque ella solamente tenia uno, la casa estaba pintada de color arena, tenia un mirador en el piso de arriba y aunque era pequeño se miraba muy lindo, ventanas grandes y un tejado color marrón que la hacia ver muy elegante.
-bienvenida a tu nuevo hogar- me dije a mi misma en tono bajo.
Estaba dispuesta a avanzar un poco, con las maletas en las manos, unas muy grandes maletas que pesaban más que yo. Caminé solo un poco mirando al suelo con la intención de tocar la puerta, cuando escuche un chirrido frente a mí y un aire frió que venia de la casa, mire hacia arriba y ahí estaba mi tía Esperanza, una señora de unos cuatro años mas que mi padre, alta, blanca y delgada. Su cabello era de un color entre rojizo o café, ondulado y le caía en los hombros, tenia una boca pequeña y rosada, con una dentadura casi perfecta (lo se por que ella no dejaba de sonreír al verme), su nariz era chica y puntiaguda. Usaba unas gafas cuadradas y pequeñas que solo le alcanzaban a tapar los ojos verdes que daban la impresión se le habían ido hundiendo con el paso del tiempo, Tenía puesto un pans gris y un suéter blanco con las mangas enroscadas. Si la miraras sin conocerla te imaginarias que tiene unos 39 años, bueno unos 45 ya que como mi madre no aparentaba su edad, tenia figura de una jovencita de 20 y no era tan fea como para no haber podido conseguir con quien casarse, era como la versión pirata de Madona.
-Hola Avril- exclamo sonriendo mientras abría la puerta de golpe.
-Hola-respondí un poco asustada, ya que no me esperaba que me estuviera esperando.
-Pasa niña no te quedes ahí sin moverte- dijo como si no hubiera visto que en realidad no me podía ni mover con lo pesadas que estaban las maletas.
Caminé despacio por el peso que llevaba encima, entre en la casa y con los hombros encogidos deje caer una mochila, mire con atención la casa por dentro, tenia estilo de una casa antigua, pero era muy elegante, tenia un piano grande de madera en una rincón junto a un librero lleno de su colección de libros que estaba al lado de las escaleras.
-¿Cómo te fue en el viaje?- me pregunto al mismo tiempo que me ayudaba con el equipaje.
-bien, pero la verdad no me gusta viajar en avión- conteste, y era cierto, ya que cuando tenia 10 años viaje muchísimo con mi madre, y desde ese momento odio subirme a los aparatos voladores.
-Cierto, me lo contó tu papá por teléfono, pero nada de eso importa ya-dijo sacándome de onda- ya que no te subirás a uno en varios meces.
-Gracias por el consuelo, pero solo estaré dos meces- exclame corrigiéndola en según yo su gran error.
-Vaya querida, creo que estas muy mal informada- respondió volteando a mi de golpe- tus padres me dijeron que te quedarías lo que queda del año y si bien se es... cinco o seis meces- exclamo muy sonriente.
Cuando dijo seis meces sentí que mis padres me habían mandado como a un reclusorio o a el lugar mas remoto del universo para deshacerse de mi.
-Veo que la noticia te llego muy fuerte- dijo acercándose a las escaleras.
-A quien no le dolería estar lejos de su hogar medio año-conteste agarrándome de un banco que estaba aun lado de la barra.
-Talvez lo quieras meditar en tu cuarto-dijo subiendo las escaleras- ven por aquí dormirás.
Subimos a la habitación, ella abrió la puerta con ambas manos como si estuviera recargándose para abrir. Entramos en el cuarto que era muy amplio, y tenia estilo de la habitación de mi abuelita, primeramente era verde el color que mas aborrezco, había un armario grande color madera frente a la cama, la cama, bueno no era algo que no tuviera arreglo, pero en ese momento tenia una colcha grande de holanes color morado y flores rosas, tenia cuadros de gatos por todos lados en las paredes, un escritorio vacío y lo peor, algo que en mi estancia aquí no podía falta, mi mejor amiga, la única que me comprendía, en la habitación no había televisión.
Mi tía dejo la valija a un lado de la cama, se voltio ami y me miro fijamente.
-Tenemos que poner las cosas en claro de una vez- dijo en un tono que asustaba-si te vas a quedar en mi casa no quiero ningún tipo de problema.
-Entiendo- conteste sin palabras en la boca.
-Tu promedio deberá ser más de siete, no quiero que tu conducta sea inapropiada en mi casa y en ninguna parte- exclamo de una forma muy estricta.
En ese instante pasaron una y mil cosas que no podría hacer por mi mente como: escuchar música, salirme de la escuela en día de clases... ¡No, no, no y no! La estancia en casa de tía Esperanza seria espantosamente aburrida.
-Me alegro que comprendas cariño- respondió cambiando su cara e un tris de ogro a la abuelita de piolín.
-Esta bien tía, pero estoy muy cansada, me gustaría descansar- dije tratando de ahuyentarla.
-Como quieras niña, si se te ofrece algo estaré en mi habitación- contesto caminando un poco a la puerta.
-Yo la llamo-respondí fingiendo un gran bostezo que en mi lenguaje significaba “Estoy muy cansada ya déjame dormir”-Gracias.
.Bueno si no te hablo para cenar-exclamo saliendo del cuarto y alejándose poco a poco.
Me senté frente a mi cama unos minutos como si estuviera realmente hipnotizada, fuera de este mundo, ida o cualquier cosa que se relacionara con estar sin hacer nada y con la vista perdida. Bueno realmente no estaba con la vista ida, mi mirada se clavo en la pared verde aguacate que estaba frente ami,
No porque estaba muy linda, si no por todo lo contrario, ¿A quien rayos se le ocurre pintar una habitación del color de un vegetal?, bueno eso no era lo que me interesaba saber, la verdad es que me preguntaba ¿Cómo se puede sentir a gusto una persona o divertirse sin una televisión?
También me puse a pensar en la manera que me había imaginado a tía Esperanza, quien pensaría de ella en una cincuentona que aparenta solo 30, con mejor cuerpo que mi profesora de aerobic y con cabello mejor que el de una joven de dieciocho lo único que le faltaba era que no se maquillaba ni un poquito y su vestimenta era muy anticuada como si quisiera dar a conocer la edad que tenia, por dios según yo la tía Esperanza seria una señora gorda y vieja como si fue mi abuelita perdida, seria la dulce ancianita que aguantaría cualquier cosa y complacería mis caprichos, pero ¡No!, a cualquier persona le tocaría ese tipo de suerte menos ami, era como si hubiera roto mil reglas en el pasado y fuera castigada con este presente. ¿Qué fue lo que pude yo haber echo en un pasado? No tengo idea, pero me duele pensar que todo lo que empieza mal, termina peor.
Al día siguiente me desperté un temprano por el alto volumen de la música, bueno si a eso se le puede llamar música, en este momento supe lo que sintieron los pobre de mis vecinos durante cinco largos años, ya que todos los días era lo mismo en mi casa llegar de la escuela y escuchar cualquier CD de música punk o rock en mi habitación a todo lo que daba el volumen, pero no crean que era por gusto, si no para disfrazar las ruidosas discusiones de mis padres. Y aunque dirán vaya escuchar música ¿Qué tiene que ver con los vecinos? Lo malo de aquí era que mi casa estaba rodeada de gente mayor, vecinos exagerados o simplemente los rivales de mis padres; no bastaba más y a la primera canción tenia a la policía en la puerta de mi casa para que apagara la música. Pero volviendo con el tema de mi tía, su ritmo era bastante desagradable para mis oídos, muy pasado de moda y de generación, era algo llamado rock & rol, fue la primera vez que lo oía y no tuve más para odiarlo.
Me levante de mal humor baje por las escaleras aun en pijama y pantuflas, con los ojos hinchados de tanto dormir (bueno no puedo decir tanto dormir ya que de las siete a las siete no se le llama dormir lo suficiente) y el cabello despeinado.
Lo primero que mire al llegar a la sala fue a mi tía bailando con la escoba por aquí y por aya, barría y bailaba-¡Buenos días niña!- me grito desde el otro lado de la sala.
-¡Buenos días!- conteste haciendo cara de argh que horror y fue lo que en mi cabeza estaba en ese momento, ya que no es del todo agradable presenciar el baile prohibido de una persona de casi de la tercera edad.
-¡Ven Avril, baila conmigo!-dijo sin parar de mover el bote como ella decía.
-No gracias- mientras me acerque a la grabadora y le apague la música, camine a un sillón y me deje caer con toda la flojera que traía.
-Vaya, veo que no te gusta mi Rock & Rol- exclamo sentándose a un lado de mi y junto con ella sus tres peludos amigos, ósea sus gatos.
-Mi padre estaba muy equivocado al decir que vivía sola-dije mirando como los gatos jugueteaban encima del sillón.
-Mira ellos son mis gatitos-contesto señalándomelos con el dedo-él es Ángel-dijo mostrándome a un gato café con pequeñas manchas negras con unos ojos enormes color verdes-este se llama Cristóbal y este otro Max-prosiguió mientras acariciaba a los otros dos uno negro completamente y ojos casi de color amarillo y el ultimo era el mas lindo de los tres blanco y muy peludo con ojos azules y pequeñas patitas.
-vaya que si son nombres raros-dije sin quitarles la mirada de encima, pues se me hizo muy extraño que unas cosas peludas llevaran nombres de personas, o los quería como a sus hijos o mi tía estaba loca, aunque podía haber otra razón.
-Yo solo creo que son nombres especiales- contesto con un suspiro entrecortado.
-Mm....... de echo parecen nombres de protagonistas de novelas mexicanas-y era cierto Max: Maximiliano, Ángel: Ángelo y Cristóbal.- ¿Por qué esos nombres?
-Haces muchas preguntas y no obtendrás las respuestas Avril- dijo levantándose a la cocina y ya con eso me dio a entender que había algo raro en eso.
-Tía quiero salir a caminar un rato para irme familiarizando con el lugar-exclame de la misma forma acercándome a la barra de la cocina.
-Esta bien, pero ya que desayunes y te arregle ¿Por qué acaso pensabas salir así?-pregunto riendo y sacando un plato de hot cakes del microondas.
-Claro que no- respondí tomando un plato de la mesa y sentándome a comer.
Al terminar de desayunar y claro después de arreglarme salí a tomar un poco de aire fresco y vaya que era fresco ya que vivía a pocas calles del lago y eso hacia que el aire fuera puro y helado, algo que era muy raro de ver en Arizona;
Caminaba sin rumbo alguno mirando el lindo paisaje de la ciudad y realmente era bello, casas grandes y lindas, árboles por doquier verdes y grandes, había muchos vecinos sentados en la calle con una gran jarra de limonada en la mano como si no tuvieran nada que hacer en ese mismo instante, niños jugando a futbol por un lado, patinando y brincando la cuerda por el otro, eso me transmitía una paz muy grande que había perdido hace muchos años.
Pensaba que talvez el haber venido a qui no era tan malo, quizá eso ayudara a que se arreglaran varias cosas entre mis padres, Primero: mi madre se sintiera sola y quisiera volver con mi padre. Segundo: que a mi padre se le fueran todas las ganas de pelear o de estar en contra de mi mamá todo el tiempo; y por ultimo: talvez como soy una carga eso les ayudara a resolver problemas entre si. Deseaba eso con todas mis fuerzas, ya que pude haber sido yo la que provoco tantos problemas entre mis padres.
Seguía caminado cada vez mas rápido como si alguien me siguiera, era muy extraño pero paresia que empezaba a correr muy lento. Fueron tantas mis ganas de correr o tal vez tanta energía guardada que termine chocando con un chico que caminaba justo frente a mí. Fue como si lo hubieran puesto justo ahí en el momento menos indicado, aunque no era la hora de pensar en eso, pero el muchacho no estaba nada mal, aunque solo lo había mirado en el momento del choque, ya que después solo le mire los pies, pues al momento del impacto termine en el suelo sentada. Voltee hacia arriba muy despacio ya que la pena no me dejaba mover, me sentía tan avergonzada, pues fue mi culpa por ir corriendo como una loca; Alce mi cabeza con mucha delicadeza para ver quien era el joven que se había puesto en mi camino, al alzar mi cabeza mire como el chico tenía su mano estirada asía mi para ayudarme a parar, no lo podía creer fue como muchos dirían un gran golpe de suerte y vaya que fue un golpezote, era un chico realmente lindo como un galán adolescente de Hollywood, blanco, rubio y alto, como el sueño de un príncipe azul en una chica de quince, tenia una gran sonrisa con dientes perfectos, ojos azules muy bellos, nariz perfecta y su cabello como ya lo dije antes rubio era lacio y corto con un peinado de los que andaban a la moda en ese tiempo; tenia cuerpo atlético o de modelo, todo en el era muy, muy o perfecto, quizá era que en el momento del choque mis ojos tuvieron un pequeño desorden, pero era el desorden mas increíble que me pudo haber pasado.
El chico seguía con la mano estiraday con la otra tenia un balon de basquetbol y yo no podía reaccionar, me quede totalmente petrificada y en efecto creo que paresia una boba.
-Hola, ¿te encuentras bien?-me pregunto moviendo su mano de un lado a otro para ver si yo lograba reaccionar.
-Lo siento- respondí fuera de orbita, como si acabara de llegar de un mundo distinto- Creo que el golpe me afecto un poco.
-Si enserio lo veo- exclamo aun sin quitar esa sonrisa de su boca- te ayudo a levantarte- dijo estirando su mano nuevamente.
-Gracias- conteste mientras me paraba apoyándome de su mano y con la otra empujándome del suelo.
-Discúlpame venia un poco distraído y no me di cuenta por donde venia- respondió sonrojado de una forma que ningún chico me había hablado nunca.
-No, de echo creo que la que iba realmente distraída era yo, no se que me paso pero no mire por donde corría-conteste justificándolo.
-Me llamo Jason- contesto de una manera muy educada poniendo su mano para saludar.
-Soy Avril- exclamé saludándolo.
-No te había visto nunca- dijo sentándose en una banca que estaba cerca de nosotros.- y créeme que eso es demasiado extraño.
-¿así? ¿Por qué piensas eso?-pregunte muy curiosa ya que lo dijo con tal seguridad y presunción.
-solo créeme, te diré que soy muy comunicativo, mas no chismoso claro- contesto tocándose la barbilla con el dedo incide y pulgar.
-No me conocías, ya que acabo de llegar de Arizona, apenas ayer- exclame sonriendo a ciertas caras que hacia de una forma muy original por no decir extrañamente graciosa.
-Eso aclara todo- respondió estirando los brazos aun sentado en la banca- lo bueno es que ya tengo el placer de conocerte.
-Si claro igualmente-exclame sonriendo de la misma forma sarcástica en que hablaba.
-¿y que estudias?- me pregunto cambiando completamente el tono de voz yo diría que hablaba mas enserio.
-voy en el ultimo año de preparatoria- conteste también haciéndole compañía sentándome e la banca.
-Vaya yo también voy en el último de prep., ahora seria mucho mas raro que fuéramos a la misma-dijo sonriendo de una forma tan linda que nunca había pronunciado la palabra de esta manera.
-Eso seria mucha coincidencia- respondí devolviendo la sonrisa.
-¿y con quien te estas quedando? ¿Se mudo toda tu familia a California?-pregunto como si se le vinieran mas de esas preguntas a la mente.
-Me estoy quedando con mi tía, no se si la conozcas se llama Esperanza Dutson- conteste
Aunque yo sabia que era muy difícil que el la conociera, ya que según yo mi tía no salía mas que a jugar canasta con sus amigas.
El se quedo con cara tal cara como si le sorprendiera, se toco la frete como si tratara de decir algo pero no se atreviera a decirlo.-Mm..... ¿en serio tu tía es la señora Dutson?-pregunto de una manera muy extraña, tan sorprendido que pareciera que la conocía desde hace mucho tiempo.
-Vaya ¿la conoces?- pregunte sorprendida pero no con la misma cara de tonta que hizo el.
-Si, si la conozco es mi vecina, bueno no mi vecina que digamos, pero vive detrás de mi casa- indicó Jason.-quien diría que en este día conocería a mi vecina nueva.
-Wauh, eso si es mucha coincidencia- exclame riendo, pero no mucho no quería que el creyera que era una tonta.
-Bien ¿y a donde ibas?-pregunto cambiando nuevamente el tema.
-A ninguna parte, solo daba una vuelta para conocer el lugar- respondí rápidamente, sin pena, y esta vez no sonaba tan ruda como todos me decían que actuaba frente a un chico.
-¿quieres que te acompañe?, pero a decir verdad aquí no hay mucho que ver-contesto dando a mi odio a este lugar una razón mas para no querer estar aquí.
-Me agradaría un poco de compañía, de hecho eres la primera conversación normal que tengo desde que llegue.-respondí, ya que era cierto pues hablar con mi tía no era lo que se le puede llamar normal.
-Eso me agrada- contesto después de un pequeño tiempo de quedarse cayado.
El sonrío y pude darme cuenta que el tenía un poco de nervios estando conmigo, eso era sumamente extraño, por que nunca había estado en una situación se este estilo. Mas bien para mi era yo la que tenia un poco de pena estando hablando con el, él era lindo y se miraba con mucha confianza en si mismo, en cambio yo, bueno no diré que era fea porque había heredado algo de mi madre y muchas personas decían que me paresia mucho a ella, y siendo ella tan bella no puedo decir que yo era del todo una cosa horrible. Por otra parte mis manos temblaban y sudaban frío, no podía creer que mi voz no vibrara al hablar y que no hubiera golpeado a Jason en el primer momento que dijo una estupidez como “y créeme que es extraño que no te conozca” por dios es algo tan tonteo que solo por el echo de ser lindo se lo pasaba, siguiendo con ello, mis pies se movían como gelatina y por mi cabeza se entre cruzaban las palabras que el decía para poderlas entender. Era la primera vez que me sentía de esta manera, en mi vida no había pasado un momento tan agradable como este, no podía entender como de un golpe se podía conocer a un chico tan lindo como Jason. En un momento como este en Arizona lo primero que haría el chico que me topara seria salir corriendo, ya que temería que lo golpeara y vaya si la gente no ha corrido de mí. Una de las reglas que me había enseñado mi madre para caerle bien a un chico es escuchar cualquier estupidez que diga y no decir nada ni contradecirlo, ya que a los chicos no les gusta que los corrijan, me dijo también que una de las normas en una relación es llevarla por la paz y dejar que el sea el que tome las decisiones, lo cual era bastante raro viniendo de ella, pues en mi casa la que mandaba era ella y vivía pendiente de lo que decía mi padre por si se equivocaba en algo rápidamente le decía que sus palabras estaban muy equivocadas bueno ella decía algo mas o menos así: “No James, según yo estas muy equivocado, por que nunca puedes hacer algo bien, créeme que me canso de ser yo la que tiene la razón siempre”. Pero bien volviendo con Jason y lo demás era algo muy extraño que mi comportamiento cerca de el fuera muy tranquilo, como si algo en el hiciera que mi yo interior se tranquilizara.
Estuvimos caminando un largo tiempo mientras conversábamos sobre algunas cosas de la escuela, sus amigos y lo cosas que hablan los chicos de este tiempo: música, deportes, fiestas, fiestas y fiestas. El me contó que era muy popular porque tenia fama de fiestero y que cada mes o cada varias semanas hacia una fiesta en su casa. Yo al contrario no era de las personas que se la llevaban de fiesta en fiesta, era más bien la que iba a los conciertos de rock y punk. Ya que a las fiestas no me invitaban, pero eso si que no se lo dije no quería quedar frente a el como la chica antisocial a la que todos le temen.
Después de un rato de caminar Jason me acompaño a casa de tía Esperanza. Frente a la puerta seguíamos platicando.
-Tienes que conocer a mis amigos-me decía una y otra vez, bien se veía que quería mucho a sus amigos-son la onda y te van a caer muy bien.
-Quizá después ya se hizo un poco tarde y no le quiero causar problemas a mi tía- conteste mirando el reloj de mi mano eran las cinco y no lo podía creer como el estar hablando como Jason me había quitado tanto tiempo.
-Bueno me tengo que ir creo que ya se me hizo tarde para llevar a mi hermana al gimnasio y no tiene un carácter que muchos soporten- exclamo sonriendo.
-Bien entonces te veo luego- respondí dando unos pasos asía la puerta.
-Eso espero- dijo de una manera muy agradable-gusto en conocerte Avril.
-Lo mismo digo Jason-exclame mirando como se marchaba.
Entre a la casa y mi tía me esperaba frente a la venta, se miraba que me había estado mirando con Jason, pero disimulaba muy bien.
-Vaya cariño veo que has echo un amigo- dijo de una manera como si le hablara a uno de sus gatos.
.Si eso creo-respondí sentándome en uno de los bancos que estaban cerca de la puerta junto a la barra.
-Lo malo es que es el joven Rosen- exclamo moviendo su cabeza de un lado a otro.
-¿Qué tiene de malo Jason?-pregunte curiosamente.
-es que Jason Rosen tiene fama de ser mujeriego y un chico muy desordenada a parte de ser mala influencia en la escuela-contesto y se veía que ni mi tía ni Jason se caían bien.
Ese día me pude dar cuenta que mi madre se había equivocado, en que la gente de LAKE ARROWHEAD no se quería tanto como dijo ella.
Ese día en la noche pude escuchar como mi tía lloraba en su cuarto, sollozaba y repetía una y otra vez lo mismo, me acerque a la puerta de su cuarto que estaba frente a el mío muy lentamente y recargue mi cabeza en la pared para poder mirar hacia dentro, lo que pude ver no era mucho solo a mi tía sentada en su cama con una fotografía en la mano, a la que abrazaba mientras lloraba.
-¿Por qué Max?- preguntaba mi tía a la fotografía una y otra vez, como si quisiera que la foto le respondiera, lo decía de una manera muy triste, como si su gato le hubiera echo algo-¿Por qué me dejaste Max? ¿Por qué?-seguía diciendo, lo que llenaba de dudas a mi cabeza.
No quise seguir espiando a mi tía, así que me fui a mi habitación, preguntándome el porque mi tía lloraba, no lo sabía, pero para que una mujer lloré de es manera le debieron hacer algo muy, muy malo.